M A N I F I E
S T O
Quienes
suscribimos el presente manifiesto, ciudadanos y ciudadanas
peruanos, gremios juveniles y organizaciones de la sociedad civil
que en la década del noventa sumamos esfuerzos para luchar por la
recuperación de la Democracia y el Estado de Derecho, y para
denunciar la corrupción y los crímenes contra los Derechos Humanos
de la dictadura fujimontesinista, nos vemos ahora moralmente
compelidos a pronunciarnos sobre el alarmante estado actual del
proceso electoral en curso.
Estando
por culminar el período denominado de transición democrática que con
mediocridad y frivolidad desafortunadas ha conducido el presidente
Toledo, consideramos con profunda preocupación que las tres
candidaturas presidenciales que lideran actualmente las preferencias
electorales, según los sondeos de opinión, constituirían, de llegar
al poder, un indeseable retroceso para el país en perjuicio de los
principios y valores cívicos que con entrega y convicción hemos
defendido en los años recientes, por las consideraciones de orden
moral que a continuación compartimos.
No
confiamos en la candidatura de Lourdes Flores, quien en esta
oportunidad lleva como principales aliados a incondicionales
colaboradores de la mafia fujimontesinista. En la vicepresidencia,
la acompaña Arturo Woodman, cuyas reuniones con Vladimiro
Montesinos, de las que ha confesado no arrepentirse, revelan su
relación con el régimen dictatorial, por la cual aún tiene que
rendir cuentas ante la justicia. Al Parlamento Andino, va su brazo
derecho, Rafael Rey, cuya adicción al fujimorismo se manifestó en
sus votaciones como congresista, como aquella en la que votó a favor
de la amnistía del Grupo Colina, y en sus ataques contra la Comisión
de la Verdad y Reconciliación. Y al Congreso de la República,
pretende traer a montesinistas, entre los que destacan los nombres
de Raúl Castro Stagnaro, Horacio Cánepa y José Luna. Semejantes
colaboradores de primer nivel auguran un retorno inexorable a la
impunidad. Más aún si se recuerda que, aunque Lourdes Flores ha sido
en el pasado opositora del fujimorismo, ha tenido actitudes dudosas
y condescendientes en momentos cruciales, como cuando declaró en el
2000, luego de la revelación del video Kouri-Montesinos, que debía
ser el propio Fujimori quien condujera un nuevo proceso electoral; o
cuando en el 2005 pidió no hacer escándalo por la ¨ley Wolfenson¨
que equiparaba el arresto domiciliario a la prisión efectiva en
cárcel, favoreciendo de ese modo a los reos corruptos.
No
confiamos tampoco en la candidatura de Ollanta Humala. Aunque se ha
manifestado crítico del fujimorismo, su levantamiento se produjo
recién después de la caída del régimen, luego de haberle servido
silenciosamente durante varios años. Pero, las dudas más grandes
sobre sus valores cívicos y credenciales democráticas se asientan en
las gravísimas denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales y
violaciones a los derechos humanos que habría cometido en Madre Mía
y que no ha contribuido a esclarecer; su presunta autoría
intelectual en la toma de la comisaría de Andahuaylas, llevada a
cabo por su hermano Antauro, que tuvo un saldo de 6 muertos y varios
heridos; su cercanía al proyecto etnocacerista, que en boca de
Antauro Humala llamaba constantemente a fusilamientos varios; y las
pugnas de poder y el caos al interior del partido que lo ha invitado
a candidatear a la presidencia. Unido a estos factores, su
inexperiencia en el campo del servicio público y la improvisación de
su plan de gobierno no hacen más que ahondar nuestras inseguridades
frente a esta candidatura.
No
confiamos finalmente en la candidatura de Alan García. La inclusión
del almirante retirado Luis Giampietri en la plancha presidencial
revela una vocación de impunidad y de rechazo a las investigaciones
sobre violaciones de derechos humanos, al tratarse de un personaje
que ha sido investigado por la matanza de El Frontón; que ha
declarado públicamente en contra de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación; que milita actualmente en el partido de Alex Kouri,
antiguo defensor del fujimorismo vergonzante; y que ha colaborado
estrechamente con el régimen de Fujimori, al punto de haber
participado por el movimiento Vamos Vecino en la candidatura a la
alcaldía de Lima de Juan Carlos Hurtado Miller. Esta sola alianza
debería bastar para desconfiar de la candidatura de García, sin que
sea necesario recordar al detalle los innumerables casos de
corrupción que se dieron durante su nefasto gobierno.
¿Significa todo
esto que el Perú deberá estar condenado durante los próximos cinco
años a la impunidad frente a la corrupción, a ejercicios
autoritarios del poder y al silenciamiento de las causas en favor de
los derechos humanos? Nos oponemos decididamente a que ello ocurra.
Por tal motivo, así como denunciamos el peligro inminente de estas
tres candidaturas, queremos publicar nuestro apoyo a otras tres
alternativas de gobierno en las que sí podemos confiar, pues con
ellas compartimos la defensa de los valores cívicos y democráticos
por los que hemos venido luchando. Respaldamos así las candidaturas
presidenciales de Valentín Paniagua (Frente de Centro), Javier Diez
Canseco (Partido Socialista) y Susana Villarán (Concertación
Descentralista).
Confiamos
en el liderazgo moral de Valentín Paniagua, quien ha dedicado toda
su vida al ejercicio honorable de la política y al servicio del
Perú. Su compromiso con la institucionalidad democrática se hizo
patente una vez más cuando asumió ad honorem la defensa de los
magistrados del Tribunal Constitucional, defenestrados por la
dictadura fujimorista. Su vocación dialogante y conciliadora destacó
en la presidencia del Gobierno de Transición que le fue confiada,
que gozó de una aprobación popular mayor al 80%. En su mandato se
instituyó el Sistema Nacional Anticorrupción, el cual ha permitido
el juzgamiento de la mafia fujimontesinista, y se créo la CVR, entre
otras importantes medidas.
Confiamos
en la coherencia y consecuencia que Javier Diez Canseco ha
demostrado en la defensa de los intereses públicos y de la justicia
social. Como político se ha regido siempre por los mismos ideales y
principios, apoyando y asistiendo a diversos gremios de trabajadores
y sectores sociales desfavorecidos. Como congresista ha sido uno de
los más destacados luchadores contra la corrupción, denunciando
siempre todo abuso de poder desde su trinchera.
Confiamos
en la integridad y honestidad de Susana Villarán, cuya vocación
social se ha manifestado desde temprano en su trabajo esforzado con
organizaciones de la sociedad civil, siempre en defensa de los
derechos humanos, y en su experiencia exitosa de gestión pública
como Ministra de la Mujer y Defensora de la Policía, y en la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Por ello,
convocamos a la ciudadanía en general a juzgar moralmente a las
diversas candidaturas como primer paso necesario y previo a la
evaluación de programas de gobierno, y a emitir un voto de
conciencia, al margen de quién lidere o no los sondeos de opinión, a
favor de alguna de las opciones que nos puedan inspirar confianza,
por su trayectoria moral y de servicio a la nación, su coherencia
entre propuestas y equipos de gobierno, y su experiencia de trabajo
en el campo social y político.
Y asimismo,
exhortamos a los partidos en que confiamos a sumar esfuerzos, a dar
preferencia a sus afinidades de principios y de programas, que son
sin duda mayores que sus discrepancias, y aliarse en una coalición
de centro-izquierda antes de la primera vuelta electoral, para poder
luchar con mayor fuerza por los valores que sus opciones
representan. En este esfuerzo digno, contarán con nuestro apoyo.
Lima, 9 de Marzo de
2006.